¿Qué pañal elijo? ¿Cuántos
necesito?
Pues -obviamente- en función de la frecuencia con la que se
vayan a lavar, se necesitarán más o menos pañales. También influyen los
materiales elegidos y la zona geográfica donde vivamos, ya que la tardanza
en el secado condicionará las reservas que necesitemos.
La edad del bebé también determina nuestras necesidades;
por ejemplo, para un recién nacido necesitamos unos 25
pañales con 5 cobertores de promedio (obviamente los cobertores, en
caso de optar por el sistema de "dos piezas), pero para
nenes mayores con 15 pañales y 3-4 cobertores puede ser suficiente.
Los tipos de pañales también influyen. Los “todo en uno”, al
lavarse enteros, tardan mucho en secar. Es un tipo de pañal que es utilísimo
para salidas o el cuidado ocasional del bebé por otra persona no
familiarizada con los pañales de tela, pero para uso diario es un pañal
demasiado caro. Por tanto, no se suele tener muchos pañales de este tipo,
más que para emergencias. Unos tres o cuatro pueden ser suficientes.
Elegir “dos piezas” o “rellenables” para el día a día es
cuestión de gustos. Los dos piezas son ideales los primeros meses de vida
del bebé, pero cuando el niño/a
ya camina, se hacen más útiles los rellenables,
ya que se invierte menos tiempo en el cambio de pañal -que a ciertas edades
ya se hace “de pie”-.
El sistema de cierre del pañal también es un factor a tener
en cuenta. Normalmente, podemos encontrar cierre con velcros o con
presillas (broches de presión o "automáticos"). El velcro es una tentación a ciertas edades, y muchos niños se lo
pasan en grande quitándose solitos los pañales. La ventaja del velcro es que
es tan fácil de usar como en los desechables. En cambio, las presillas
ofrecen mejores posibilidades de ajuste; ya que se distribuyen en dos
hileras para ceñir la cintura y los muslos de forma diferenciada.
En el lavado, hay que plegar los velcros para evitar que se
enganche el pañal con el resto de la ropa, mientras que los pañales que
cierran con presillas no requieren ninguna precaución especial.
En la mayoría de las ocasiones, probar los distintos
tipos de pañal ya nos hace decantarnos por un tipo u otro. Y si un
determinado pañal no nos convence, siempre podemos venderlo a otra persona
que quiera probarlo. La inversión hecha en los pañales de tela nunca es
dinero perdido; bien porque se pueden vender de segunda mano, bien porque un
mismo pañal pasa a otros niños (un mismo pañal puede hacer su trabajo con
hasta tres niños, si se le cuida bien).
Fuente: Luisa
de Peuter
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